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¿Existe el trigo transgénico?

Desde hace varios años vengo realizando diversas charlas sobre biotecnología y bioseguridad. Una de las preguntas que suelo hacer a los participantes es que me nombren los principales cultivos transgénicos que existen en la actualidad. La mayoría acierta con la soya, el maíz, incluso el algodón, pero hay un producto que siempre es mencionado: el trigo.

El trigo es uno de los principales cultivos a nivel mundial, y junto al arroz, el maíz y la papa son la base de la alimentación de los seres humanos —unos más que otros dependiendo del lugar donde habitan. Estos cuatro cultivos aportan más de la mitad de las calorías que consumimos a diario. Sin embargo, entre estos cuatro productos, solo el maíz (amarillo) cuenta con variedades transgénicas ampliamente comercializadas.

Los principales cultivos transgénicos en el 2017: soya, maíz, algodón y canola. Solo el 0,8% corresponde a otros cultivos como la alfalfa, la remolacha azucarera, la papaya, entre otros. Fuente: ISAAA.
Debido al costo que implica desarrollar una variedad transgénica, porque no solo es producir las semillas modificadas sino también pasar todo el proceso regulatorio para demostrar su seguridad, estos se han enfocado en productos que se cultivan masivamente (commodities agrícolas). Precisamente, el trigo es un commodity. Entonces ¿por qué no cuenta hoy con variedades transgénicas?

Lo cierto es que sí hubo trigo transgénico en el pasado. Se trataba de una variedad desarrollada por Monsanto llamada MON 71800, cuya característica era tolerar la aplicación del glifosato. Es decir, fue diseñado para facilitar el manejo de las malezas al permitir fumigar todo el campo con el herbicida desde el aire sin que el cultivo se vea afectado.

El MON 71800 consiguió la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) en junio del 2004, por lo que demostró ser seguro para el consumo humano. Sin embargo, Monsanto abandonó el proyecto antes de obtener la autorización de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para poder cultivarlo comercialmente. Los motivos fueron, precisamente, comerciales. Pocos países estaban dispuestos a autorizarlos lo que representaba una amenaza a las exportaciones de trigo de Estados Unidos si es que el MON 71800 era detectado en los cargamentos, pues estos hubieran sido devueltos. En resumen, el trigo transgénico solo fue sembrado en pequeños campos experimentales entre 1998 y 2005.


No obstante ello, en el año 2013, se descubrió presencia del trigo MON 71800 en el estado de Oregon. Inmediatamente el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas de Estados Unidos (APHIS) notificó el hallazgo a sus principales importadores como México y Japón para que también tomen las previsiones del caso. Este último optó por dejar de importar trigo norteamericano hasta que se esclarezca el suceso. Finalmente, un año después APHIS comunicó que solo se trató de una contaminación en un campo aislado, donde el trigo crecía como una maleza y que este no llegó al suministro comercial.

El problema se repitió tres años después. Esta vez se trató del evento MON 71700 (hermano del MON 71800) en el estado de Washington. También fue un caso aislado. Las autoridades de Corea del Sur, país al que se destinaban los lotes de trigo, no detectaron presencia de esta variedad modificada en los lotes que importaron de dicho estado.

Pero la cosa no quedó aquí. En 2017, autoridades canadienses también detectaron presencia de este trigo transgénico en la provincia de Alberta. Se dieron cuenta de ello cuando eliminaban las malezas al borde de una carretera y las plantas de trigo sobrevivían al uso del herbicida. Tras una breve suspensión de las importaciones de trigo de Canadá por parte de Corea del Sur, la medida fue levantada este año al no detectarlo en sus importaciones.

Como se puede ver, uno de los principales problemas con las semillas transgénicas es que es difícil controlarlas. Los escapes se dan y estos pueden generar serios impactos económicos porque se pueden suspender las importaciones. Esta es una de las razones por la que Argentina todavía no autoriza la producción de trigo transgénico tolerante a la sequía en su territorio. La variedad HB4 fue desarrollada por la empresa biotecnológica Bioceres y ya cuenta con el visto bueno del SENASA (quien evalúa la inocuidad del producto) y la CONABIA (quien evalúa el riesgo ambiental). Sin embargo, la Dirección de Mercados aún no lo autoriza dado que podría afectar las exportaciones de trigo argentino.

Para terminar y, respondiendo la pregunta inicial, no se cuenta con trigo transgénico en los mercados. Sin embargo, se ha encontrado el trigo MON 71800 creciendo de forma espontánea en Estados Unidos y Canadá pero no ha llegado a contaminar el suministro comercial.

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