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Ozono por el culo

La insuflación rectal de ozono, que en términos coloquiales es ozono por el culo (OxC, de forma abreviada), es una forma de ozonoterapia. Según sus promotores, esta terapia "es muy potente en cuanto a la eliminación de gérmenes intestinales como virus, bacterias, protozoos, hongos, etc ". Incluso pidieron a la Organización Mundial de la Salud que lo usaran para el tratamiento del Ébola. Según Ozonomédica, la ozonoterapia, en general, "es una eficaz alternativa en el tratamiento y control de muchas patologías y enfermedades crónicas" que incluso "puede retrasar o evitar la aparición de diabetes, cáncer, artritis, artrosis, entre otras".

Paciente recibiendo OxC. Fuente: Ozonoterapia.
Sin embargo, de acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), el ozono es un gas tóxico sin alguna aplicación médica conocida. Si bien es cierto, el ozono nos protege de la peligrosa radiación ultravioleta (capa de ozono) y puede tener una actividad bactericida (mata los gérmenes), esto solo lo hace a concentraciones tan elevadas que primero nos mataría a nosotros antes que a los microbios que queremos eliminar.

Muchos entusiastas de la ozonoterapia creen que esta molécula oxigenan mejor el cuerpo ya que poseen tres átomos de oxígeno en lugar de los dos habituales. Lo cierto es que al ser tan inestable se descompone rápidamente generando oxígeno altamente reactivo que va robando los electrones de las membranas celulares y del ADN (oxidación), provocando su destrucción. De ahí que es muy utilizado en la desinfección del agua y equipos médicos.

Molécula de ozono formado por tres átomos de oxígeno. Es muy inestable.
Fue en la Primera Guerra Mundial que los médicos dijeron: "si el ozono mata las bacterias, ¿por qué no lo aplicamos directamente sobre las heridas de los soldados para evitar que se infecten?" Lo cierto es que el ozono no solo mata a los gérmenes, sino también al propio tejido del paciente. Esto se sabe desde inicios del siglo XX. No obstante, debido a que aún no se descubrían los antibióticos y dada la situación crítica de los pacientes, los médicos y enfermeras estaban dispuestos a probar cualquier método.

Cuando se descubrió el efecto desinfectante del hipoclorito de sodio (lejía) y luego los antibióticos, la ozonoterapia perdió popularidad. Asimismo, debido a sus potenciales efectos negativos, en la década de 1950, la FDA empezó a confiscar todos los generadores de ozono, el cual fue inventado y patentado por el mismísimo Nikola Tesla. Sin embargo, la ozonoterapia, en vez de desaparecer, se reinventó.

Los charlatanes dejaron de lado las cualidades desinfectantes del ozono (habían muchos productos más eficaces y baratos en el mercado) y se enfocaron en afirmar que este gas servía para tratar la infertilidad, el cáncer y hasta el VIH, sin mostrar evidencia alguna de ello. Su estrategia es sencilla. Usan testimonios de personas supuestamente curadas por el tratamiento, despotrican contra las medicinas convencionales haciendo énfasis en las prácticas comerciales abusivas de las empresas farmacéuticas y, cuando les pides evidencias que avalen su efectividad te dicen "tampoco se ha demostrado científicamente que no funcionen".

Hay varias formas de aplicar el ozono. Una, como mencionamos, es el OxC, otra es a través de la vagina, los músculos, las vértebras y articulaciones. Otra forma es conocida como la autohemotransfusión que básicamente es extraer un poco de sangre del paciente, oxigenarla con una pequeña cantidad de O3 y reintroducirla al cuerpo. ¿Alguna de ellas funciona para lo que dice tratar o curar? Veamos lo que dice la evidencia.

La primera fuente de información científica la traté de obtener de las propias páginas de los que la promueven. En el Instituto Médico de Ozonoterapia tiene un link "Documentos científicos ozonoterapia", la cual dirige a la página de OzonoAqua, donde no hay ningún estudio al respecto. En el Instituto de Ozonoterapia tampoco se muestran evidencias. Lo mismo en VidaNova, Ozonomédica, Tianmen, etc.

Debido a mis infructuosos resultados, decidí buscar evidencia por mi cuenta. El primer lugar al que acudí fue a las prestigiosas revisiones Cochrane. Aquí encontré algunos estudios, pero como era de esperarse, la ozonoterapia no sirvió para tratar las úlceras del pie diabético, tampoco para el tratamiento de caries dentales, ni para el dolor lumbar.

Las revisiones Cochrane no muestran evidencias que la ozonoterapia funcione.
Para afirmar que una terapia funciona para un determinado problema primero debe ser demostrado. La mejor forma de hacerlo es a través de un ensayo clínico donde se compara el tratamiento propuesto contra un placebo. Por ejemplo, si queremos saber si una pastilla funciona, dividimos a los sujetos de estudio en dos grupos: uno recibe el medicamento y otro una pastilla de azúcar. Ninguno de los dos sabe cuál está recibiendo. Así que si se ve una mejora en el grupo que recibe el medicamento comparado con el que recibe el placebo, podemos afirmar que éste funciona. En el caso del ozono se podría aplicar a un grupo este gas y a otro solo oxígeno.

Visité la web ClinicalTrials.gov que, por mandato de la FDA, es donde se publican todos los ensayos clínicos que se vienen realizando en distintos tratamientos. Encontré 47 estudios sobre ozonoterapia completos y, solo en dos de ellos se han publicado los resultados. Hay dos motivos para no hacerlo: que el tratamiento no funcione (sea igual o peor que el placebo) o que el tratamiento haya provocado efectos no esperados.

Solo dos ensayos clínicos en ozonoterapia presentan resultados.
De los dos ensayos clínicos que presentan resultados, uno es sobre caries dentales y el otro sobre el asma. En el primero se ve que los dientes tratados con ozono (n=295) presentaban menos progresión de las caries (n=17) comparado con aquellos tratados con el placebo (n=22), aunque los resultados no fueron significativos. En el segundo no se muestran los análisis estadísticos que permitan obtener conclusiones válidas. Esto se debe posiblemente al bajo número de individuos evaluados (n=12), de los cuales cuatro tenían asma por deficiencia en el gen gstm1 (al cual estaba enfocado el tratamiento), cuyos resultados eran más favorables que aquellos que poseían el gen gstm1 funcional.

En todos los estudios revisados no hay ninguna evidencia de que la ozonoterapia funcione para tratar el cáncer, VIH, artrosis, hernias, hepatitis, migrañas, cardioptías, y un largo etcétera de males. Y, en honor a la verdad, tampoco hay evidencias de algún efecto perjudicial debido a las bajas dosis de ozono que son manejadas. En el mejor de los casos, la ozonoterapia no sería más que un costoso placebo.

Hay que estar atentos cuando una terapia afirme tratar prácticamente todo. No son más que estafas bien estructuradas pues no cuentan evidencias científicas que las respalden. Aquellos que promueven estas pseudoterapias se aprovechan del desconocimiento y la desesperación de los pacientes y sus familias cuando los tratamientos convencionales no funcionan. Lo cierto es que, por más que creamos en ellas, las terapias milagrosas libre de efectos secundarios no existen.

Finalmente, es preciso indicar que lo más peligroso de estas pseudoterapias es que el paciente abandone los tratamientos convencionales que sí funcionan por abrazar estas prácticas sin sustento científico. A la larga pueden sentirse mejor pero eso no implica que han sido curados. El mal se puede agravar y, en ese momento, los tratamientos modernos dejan de funcionar. Es cierto que muchos tratamientos convencionales tienen efectos secundarios indeseables (como la quimioterapia), pero por el momento es nuestra única arma contra un mal tan agresivo como el cáncer.

Más información: Science History Institute, Quackwatch.

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