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¿Cómo actúan los calmantes del dolor?

¿Es malo sentir dolor? A pesar que muchos piensen que sí, la sensación del dolor ha sido un aspecto importante de nuestra evolución ya que funciona como un sistema de alerta que se activa para prevenir algún tipo de daño. Si no sintiéramos dolor simplemente no nos daríamos cuenta que nos cortamos un dedo al filetear un pescado, o que nos fracturamos el tobillo después de una caída, o que nos quemamos la lengua al tomar un café muy caliente.

Contamos con detectores de dolor en la mayor parte de nuestro cuerpo, los cuales están conformados por células nerviosas especializadas llamadas nociceptores. A diferencia de otras células nerviosas, éstas se activan sólo cuando el estímulo capaz de causar algún daño supera un determinado umbral. Hay personas que tienen un umbral mucho más alto, por lo tanto, resisten más el dolor.

Cuando el estímulo daña las células, éstas secretan una sustancia presente en sus membranas llamada ácido araquinódico. Luego, unas enzimas llamadas COX-1 y COX-2 convierten este ácido araquinódico en prostaglandinas, que posteriormente participan en las respuestas inflamatorias, el aumento de la temperatura corporal y la reducción del umbral del dolor.

Entonces, si una sustancia evita la acción de las enzimas COX-1 y COX-2 sobre el ácido araquinódico, ¿se podría inhibir el dolor? Pues sí, y esa es precisamente la forma cómo actúan dos de los analgésicos más usados en el mundo: la aspirina y el ibuprofeno. Para entender mejor este tema, no puedes perderte el siguiente TEDEd video [Está en inglés, pero no tendrás problemas en comprenderlo, puedes activar los subtítulos a través del CC].

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