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Se revela agente causante del síndrome de la nariz blanca de los murciélagos

(c)Nancy Heaslip

Durante el invierno de los años 2006 y 2007, una extraña enfermedad conocida como el síndrome de la nariz blanca (WNS: white-nose syndrome) empezó a diezmar a las poblaciones de murciélagos que hibernaban en las cuevas de los alrededores de la ciudad de Albany (Nueva York, EEUU). La tasa de mortalidad de esta extraña afección alcanzaba el 90% y, por si fuera poco, ya empezaba a ser detectada en colonias que vivían en regiones ubicadas a 2,000Km de distancia de su sitio original, poniendo en alerta a los conservacionistas y ecólogos norteamericanos.

En el año 2009, el Dr. David Blehert y sus colaboradores del Centro Nacional de Salud para la Vida Silvestre de los Estados Unidos, descubrieron la presencia de un hongo oportunista psicrófilo —capaz de vivir a bajas temperaturas— en los murciélagos afectados por el WNS. Este hongo pertenecía a la especie Geomyces destructans. Sin embargo, hay una controversia sobre si es G. destructans el responsable directo de la enfermedad o no. Esto se debe a que, en la mayoría de mamíferos, los hongos oportunistas como éste se presentan en aquellos animales que tienen el sistema inmunológico comprometido*. Por otro lado, las infecciones por G. destructans en poblaciones de murciélagos europeos no causa la reducción de sus poblaciones.

* Por ejemplo, en los humanos con el sistema inmunológico comprometido como aquellos infectados por el VIH, o que están recibiendo algún tipo de supresor inmunológico para tratar una enfermedad autoinmune como el lupus o la esclerosis múltiple, suelen presentar infecciones fúngicas causadas por el hongo oportunista Candida albicans.

Para poner fin a esta controversia, el Dr. David Blehert y su equipo llevaron a cabo un experimento controlado en el cual infectaron intencionalmente con G. destructans a un grupo de murciélagos sanos para así determinar si es este hongo el responsable directo del síndrome de la nariz blanca o no. Los resultados aparecen publicados hoy en Nature.

Primero, Blehert et al. capturaron murciélagos enfermos y sanos de diferentes cuevas de Nueva York y Wisconsin, respectivamente. También adquirieron una cepa certificada de G. destructans (ATCC MYA-4855) y la cultivaron en el laboratorio por 60 días. Para el primer experimento, los investigadores usaron estos cultivos fúngicos para infectar, de manera intencional, a un grupo de murciélagos sanos.

Los resultados obtenidos fueron los esperados. Las lesiones en los murciélagos sanos comenzaron a aparecer a los 83 días de haber sido infectados con las conidias de G. destructans. A los 102 días, todos los murciélagos presentaban el síndrome de la nariz blanca. De esta manera, se demostró que el hongo era el responsable de la enfermedad y que su presencia no se daba como consecuencia de algún otro factor externo ya que, al estudiar detenidamente a los murciélagos de este experimento, no se encontraron evidencias de algún otro tipo de patología.

El segundo experimento consistía en determinar si el hongo podía ser contagiado. Para ello desarrollaron dos experimentos: en uno pusieron dentro del mismo recinto a un grupo de murciélagos sanos junto a otros infectados; mientras que en el otro, pusieron a los murciélagos sanos e infectados en dos jaulas separadas a 1.3cm de distancia, evitando un contacto directo entre ellos.

A los 102 días de iniciado el experimento, el 90% de los murciélagos sanos que estuvieron en contacto con los infectados fueron contagiados y desarrollaron la enfermedad, algo que no se observó en los murciélagos sanos separados físicamente de los infectados. Estos resultados demostraron que el agente responsable de la enfermedad podía ser transmitido por contacto directo mas no a través del aire.

Sin embargo, los investigadores se sorprendieron al ver que la tasa de mortalidad de los murciélagos que fueron infectados en el laboratorio fue sumamente baja (menor al 20%). En el mundo natural, la tasa de mortalidad alcanza el 90%, es más, todos murciélagos enfermos que fueron colectados de las cuevas de Nueva York murieron en el transcurso de los experimentos [Ver figura de la izquierda]. ¿Qué estaba pasando?

murcielago

Al analizar los datos de Centro Nacional de Salud para la Vida Silvestre [ver figura de la derecha] observaron que las lesiones aparecían durante el otoño, justo antes de que los murciélagos entraran en el periodo de hibernación. Por otro lado, la tasa de mortalidad no se incrementaba sino hasta fines del mes de Enero. Esto indicaría que la mortalidad recién empieza a manifestarse a los 120 días de la infección. En el laboratorio, los análisis duraron sólo hasta el momento en que se observó el desarrollo de la enfermedad en los murciélagos tratados, o sea 102 días. Es por esta razón que las tasas de mortalidad son tan diferentes entre la condición controlada y la silvestre —los experimentos culminaron antes de que la tasa de mortalidad empezara a ascender.

Los investigadores creen que este hongo oportunista pudo provenir de algún animal exótico que fue introducido al territorio norteamericano, ya que el origen de la enfermedad se da en un único lugar. Por otro lado, los efectos patológicos causados por G. destructans en los murciélagos refleja un comportamiento similar al observado cuando una especie nativa es expuesto a un agente infeccioso de otra región. Las especies nativas, al no haber estado en contacto nunca con estos hongos en tiempos pasados, no presentan defensa alguna contra ellos. Es más, se cree que este hongo es endémico de Europa, porque en esta parte del mundo, los murciélagos son inmunes a G. destructans. Así que aún queda mucho por investigar.


Referencia:

ResearchBlogging.orgLorch, J., Meteyer, C., Behr, M., Boyles, J., Cryan, P., Hicks, A., Ballmann, A., Coleman, J., Redell, D., Reeder, D., & Blehert, D. (2011). Experimental infection of bats with Geomyces destructans causes white-nose syndrome Nature DOI: 10.1038/nature10590

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