Ir al contenido principal

Debemos seguir llamándonos Homo sapiens?

“Un animal que pone en peligro su propio futuro y el de la mayoría de formas de vida y ecosistemas de la Tierra no merece ni uno de los dos ‘sapiens’ que ostenta ahora”. Este es un interesante comentario hecho por el comunicador científico Julian Cribb en el último número de Nature.

El nombre Homo sapiens se lo debemos al gran naturalista Carlos Linneo, padre de la taxonomía y de la nomenclatura binomial. Este fue el nombre con el cual asignó a nuestra especie allá por el año 1758, cuando la humanidad si parecía ser ‘sabia’ con respecto a los demás. Ahora, este nombre se encuentra en debate debido a nuestra cuestionable habilidad para controlar los desastres ecológicos y ambientales que hemos desencadenado.

476282b-i1.0

Nuestra especie debería ser formalmente renombrada y descrita como aquella que extermina a miles de otras especies; liberando cantidades de carbono, nitrógeno y fósforo que exceden lo necesario para mantener los ciclos naturales de la Tierra; dedicando 50 veces más recursos para la fabricación de armas que para mantener el suministro de alimentos; destruyendo los bosques; contaminando el agua; explotando los océanos; y dañando la atmósfera a una escala global.

Si bien cambiar nuestro nombre podría infringir algunas de las reglas sagradas establecidas por la nomenclatura, sería una señal importante para tomar conciencia sobre nuestro comportamiento actual, dejando reservado el nombre Homo sapiens sapiens para un tipo de humanos futuros que puedan vivir dentro de los límites establecidos por el planeta (la zona verde dentro del círculo):

461472a-f1.2

Comentarios

Entradas más populares de este blog

15 años más de moratoria a los transgénicos

Ese es el nuevo proyecto de ley (PL 05622/2020-CR) presentado el pasado 25 de junio por el congresista Rolando Campos Villalobos de Acción Popular, el cual tiene por único objetivo ampliar por quince años la moratoria a los transgénicos establecida por la Ley N.º 29811, que vence en diciembre del próximo año. 

Para aclarar, la moratoria sólo se aplica a la liberación al ambiente, es decir, los cultivos transgénicos. Los importados para la alimentación humana o de animales (por ejemplo, el maíz amarillo duro y la soya), no están restringidos ni regulados hasta que se apruebe el RISBA. Tampoco se prohíbe la investigación con transgénicos, pero solo si se realiza en espacios confinados como laboratorios o invernaderos. ¿Cuál es el sustento para ampliar la moratoria?Para saberlo, analicemos la exposición de motivos. Ley de moratoria se sustenta en la necesidad de preservar el ambiente equilibrado del país, dado que existe una incertidumbre sobre los impactos que pueden producir los transgéni…

Cuatro generaciones de ratas son alimentadas con maíz transgénico y no les pasa nada

En toda conversación o debate sobre transgénicos, no falta alguien que dice que son perjudiciales para la salud. En muchos casos, la preocupación es sincera y con una explicación clara sobre el proceso regulatorio al que son sometidos estos productos para demostrar su inocuidad y seguridad, quedan tranquilos. Pero hay personas que, a pesar de la contundente evidencia sobre la seguridad de los transgénicos para el consumo humano, insisten en que esos estudios no sirven porque no se hacen evaluaciones a largo plazo.
Bueno, un reciente estudio publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry evalúa el efecto del consumo de un maíz transgénico (DBN9936), que posee el gen cry1Ab (resistencia a insectos) y epsps (tolerancia a glifosato), a lo largo de cuatro generaciones (F0, F1, F2 y F3). La finalidad fue ver si el consumo de maíz transgénico provoca algún efecto en la capacidad reproductiva de las ratas o en sus descendientes.
El experimento inició con 180 ratas divididos en tres gru…

¿Qué fue del estudio más grande sobre la seguridad de los transgénicos?

La tarde del 11 de noviembre de 2014, en un hotel londinense, se anuncia el lanzamiento de "Factor GMO", el experimento a largo plazo más extenso y detallado jamás realizado sobre un alimento transgénico y su plaguicida asociado.


Con un costo estimado de 25 millones de dólares, el estudio buscaba aportar —con una solidez sin precedentes— valiosa información para permitir a las autoridades reguladoras, los gobiernos y la población general, responder si es seguro el consumo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) o la exposición a su herbicida asociado en condiciones reales.

El experimento —que se llevaría a cabo en un laboratorio secreto en el territorio ruso para evitar cualquier injerencia externa— consistía en someter a 6.000 ratas de laboratorio a diversas dietas basadas en el maíz transgénico NK603 y su herbicida asociado (RoundUp), cuyo principio activo es el glifosato. Es similar al famoso estudio realizado Guilles-Eric Seralini, pero a mayor escala. Solo para re…