Ir al contenido principal

Parece una serpiente, pero es un lagarto

amphisbaenia

Los anfisbénidos son un grupo de reptiles escamosos muy poco conocidos y sumamente misteriosos. Estos reptiles no tienen patas —tal como las serpientes— y están adaptados a una vida bajo tierra, gracias a la dureza de sus cráneos que les permite cavar madrigueras. A pesar que morfológicamente están más relacionados con las serpientes; los análisis genéticos ubican a los anfisbénidos cerca al grupo de los lacértidos —lagartos nativos del viejo mundo—, y es esta la razón por la cual se genera una gran controversia cuando se pretende establecer el origen evolutivo de este peculiar grupo de reptiles.

Por suerte, un grupo de investigadores liderados por el Dr. Johannes Müller del Museo de Historia Natural de Berlín, han descubierto el fósil casi completo de un lagarto similar a los lacértidos, el cual ha permitido resolver el misterio del origen evolutivo de los anfisbénidos de una vez por todas. Los resultados del estudio fueron publicados hoy en Nature.

Cryptolacerta-hassiaca

El fósil corresponde a la especie Cryptolacerta hassiaca, el cual data de hace unos 47 millones de años y fue encontrado en la región alemana de Messel, la cual se caracteriza por la gran cantidad de fósiles que se han encontrado.

Si bien este fósil presentaba patas como los lacértidos, esto no fue lo que más llamó la atención de los investigadores, sino su cráneo, el cual fue analizado mediante una tomografía computarizada de Rayos X. Las imágenes mostraron que el cráneo de C. hassiaca compartía muchas características anatómicas con el cráneo de los anfisbénidos, por ejemplo, las pequeñas órbitas oculares y la masiva osificación de sus huesos. Estos datos morfológicos —19 en total— corroboran los datos genéticos obtenidos por Wiens et al., los cuales indican que los lacértidos y los anfisbénidos forman un grupo monofilético (comparten el mismo ancestro común).

Sin embargo, el fósil encontrado en Alemania es muy reciente como para ser considerado como el ancestro común de los lacértidos y anfisbénidos, es más, cando se hizo el análisis filogenético, el fósil del Cryptolacerta  se ubicó como un grupo hermano de los anfisbénidos, formando el clado de los ‘lacertibénidos’ (color celeste).

filogenia-anfisbenidos

De esta manera, el fósil refuta la hipótesis de que las serpientes y los anfisbénidos comparten un ancestro común. La similaridad en la forma de sus cuerpos se debe más a un tipo de evolución convergente, donde dos especies no relacionadas logran desarrollar características similares de manera independiente sin la necesidad de un ancestro común en ellas.

Por ejemplo: El sistema de ecolocalización de los murciélagos se basa en una proteína llamada Prestina que se expresa en las células del pelo externo de sus orejas; este mismo sistema fue desarrollado por los delfines, que también tienen la proteína Prestina con una secuencia similar a la de los murciélagos, a pesar de ser dos especies completamente diferentes y distantes (evolutivamente hablando). La selección natural ha favorecido esta evolución convergente y los genes que codifican a estas Prestinas no tienen un mismo ancestro común.

Los investigadores creen que fue la anatomía del cráneo de los antecesores de los anfisbénidos los que promovieron su capacidad de escavar madrigueras —la cual se inició como una actividad oportunista. Luego, a medida que los huesos del cráneo se engrosaron, dicha actividad se convirtió en un hábito, y las patas se fueron acortando con el tiempo, hasta desaparecer y asemejarse más a una serpiente. En base a una comparación de la morfología, tamaño y ecología del C. hassiaca con los reptiles escamosos que viven hoy en día (análisis morfométrico), los investigadores pudieron corroborar esta última hipótesis.


Referencia:

ResearchBlogging.orgMüller, J., Hipsley, C., Head, J., Kardjilov, N., Hilger, A., Wuttke, M., & Reisz, R. (2011). Eocene lizard from Germany reveals amphisbaenian origins Nature, 473 (7347), 364-367 DOI: 10.1038/nature09919

Comentarios

  1. OMFG, este artículo totalmente refuta mi teoría de las anfisbenas siendo el "punto intermedio" entre lagartos y ofidios, en fin... todo por el avanze de la herpetologia!!!!!!! :3

    ResponderBorrar
  2. Qué pasada....yo me encontré este bicho el años pasado al destapar una fosa en Puerto Lumbreras, Murcia, España. En un principio pensé que era una especia de lombriz gigante hasta que vi cómo se movía.
    La saqué y la eché en la tierra y rrápidamente comenzó a escarbar con la cabeza.
    Gracias por este artículo

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Se respetuoso con tus comentarios y críticas. Cualquier comentario ofensivo será eliminado.

Entradas más populares de este blog

La oruga derretida

Las larvas de la polilla gitana ( Lymantria dispar ) llevan una vida tranquila. Durante el día, descansan en las grietas de la corteza de los árboles o enterradas en el suelo para evitar ser capturadas por sus depredadores. En las noches, salen de sus escondites y se alimentan de hojas hasta minutos antes del amanecer. A los cuarenta días de vida, se convierten en pupas, y dos semanas después, emergen como polillas adultas. Se aparean, ponen cientos de huevecillos y reinician su ciclo biológico. Oruga de la polilla gitana. Fuente: Wikimedia Commons . Una mañana, una de estas orugas aparece colgada boca abajo en la hoja más alta de una planta. Parece muerta. De pronto, empieza a estirarse y derretirse como si fuera un pedazo de plástico puesto cerca del fuego. La oruga literalmente gotea sobre las hojas que se encuentran debajo. Es una escena es macabra. Ninguna oruga presenció este hecho. Era de día y estaban escondidas. Pero en la noche, sin darse cuenta, se alimentan de las hojas s

¿Por qué tanto miedo al bromuro de etidio?

El bromuro de etidio (BrEt) es un agente químico muy usado en técnicas de biología molecular para teñir nuestros geles de agarosa y poder apreciar nuestras bandas de ADN; ya sean de los productos de extracción o de PCR. Existen dos formas de teñir los geles: i) remojando el gel de agarosa por 15 minutos en una bandeja con BrEt (0,5 mg/L) después de haber hecho la electroforesis o ii) añadiendo el BrEt directamente al gel al momento de prepararlo. Con la primera evitamos contaminar nuestra cámara de electroforesis con BrEt y con la segunda evitamos exponernos a salpicaduras y otros accidentes que pueden ocurrir al hacer la tinción en bandeja. Se han dado cuenta que desde que entramos a un laboratorio de biología molecular nos tienen traumados con el BrEt: "¡Cuidado que te salpique!", "¡no lo huelas!", "¡usa tres guantes!", "¡no es por ese lado!", "¡si te cae en la piel te va a dar cáncer y te puedes morir!", entre otras cosas más.

¿Cómo eran los primeros tomates que llegaron a Europa?

Las primeras exploraciones europeas al continente americano, allá por inicios del siglo XVI, trajeron consigo muchas riquezas, especialmente, plantas que eran cultivas y consumidas al otro lado del mundo. Una de ellas fue el tomate. Hoy es la hortaliza más cultivada en el mundo. Anualmente se producen unas 180 millones de toneladas en 4.85 millones de hectáreas. Los tomates de hoy no se parecen ni saben como los que llegaron a Europa hace 500 años. Esto se debe a que la selección y mejora genética, que se ha dado por décadas, se orientó hacia la obtención de frutos más redondos, uniformes y resistentes, que duren más en los anaqueles de los supermercados y resistan el aplastamiento. La consecuencia fue que, en el proceso, se perdieron aquellos genes y alelos que codifican mayores niveles de azúcares y compuestos volátiles , que son claves en el sabor de este fruto. Con el fin de saber la apariencia que tenían los primeros tomates que llegaron a Europa, un grupo de investigadores neerla