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Ciertos dinosaurios también cazaban de noche

Muchos paleontólogos creen que los pequeños mamíferos que vivían en el Mesozoico eran los únicos animales que tenían actividad nocturna. Sin embargo, un reporte publicado ayer en Science Express provee evidencias sólidas de que ciertos arcosaurios —grupo donde están incluidos los dinosaurios y los pterosauros (reptiles voladores ancestrales)— tenían ojos adaptados a diferentes actividades diarias, tanto diurnas como nocturnas.

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Pero, ¿cómo se puede hacer para determinar los patrones de conductas diarias de animales que se han extinto hace millones de años?. Los paleobiólogos Lars Schmitz & Ryosuke Motani de la UC Davis tuvieron una brillante idea para responder a esta pregunta. En términos sencillos, lo que hicieron fue comparar el tamaño y la forma de los ojos de fósiles de 33 arcosaurios que vivieron hace 250 a 65 millones de años, con los ojos de 1401 especies de animales modernos, entre ellos, representantes de los mamíferos, aves, lagartos y serpientes, cuyas actividades y conductas diarias son conocidas.

Debido a que los ojos están formados por tejidos sumamente blandos, es casi imposible que lleguen a fosilizarse. Sin embargo, la mayoría de los arcosaurios tienen una serie de placas de cartílago o hueso dispuestos en forma circular, reforzando la estructura de la esclerótica (la parte blanca de los ojos). Esta estructura es conocida como ‘anillo escleral’.

Entonces, en base a la proporción del tamaño del anillo escleral con respecto a la cuenca del ojo (la órbita), los investigadores podrían determinar si el animal tiene una actividad diurna, nocturna o ambas. Si el animal quiere tener una actividad nocturna, sus ojos deben estar diseñados de tal manera que le permitan capturar la mayor cantidad de luz posible, así esta sea muy tenue. Es por esta razón que los animales nocturnos tienen unas pupilas más grandes, porque éstas permiten un mayor paso de luz hacia la retina. Entonces, aquellos animales que tengan un anillo escleral más grande con respecto a la órbita ocular, probablemente tendrían pupilas más grandes, así que serán nocturnos.

Los resultados mostraron que muchos dinosaurios tenían bastante actividad nocturna. Por ejemplo, los depredadores terrestres como el Microraptor  o el Velociraptor, emergieron como buenos cazadores nocturnos. Lo mismo ocurrió con algunas especies de pterosauros, cuyo comportamiento sería similar al de algunas aves acuáticas que se alimentan durante la noche.

También se encontraron dinosaurios, especialmente grandes herbívoros, que tenían actividades diurnas y nocturnas, en ellos el Diplodocus longus, caracterizado por tener un cuello muy largo, y el Protoceratops andrewsi, caracterizado por tener un ornamento en el cuello.

La explicación que plantean los investigadores es que las especies que pesan más de 400Kg, tal como los elefantes de la actualidad, necesitan alimentarse por más de 12 horas diarias, para poder satisfacer su demanda energética diaria. Por esta razón, deben permanecer activos durante las noches para conseguir el alimento necesario para poder vivir  tranquilamente, sobre todo en aquellas regiones donde, por su latitud, los días durante el invierno son más cortos (menos de 12 horas de luz solar).

Así que esta investigación podría poner fin a la creencia de que los pequeños mamíferos se escondían de sus depredadores durante el día y salían de sus madrigueras sólo en las noches. Los peligros para ellos fueron prácticamente los mismos durante el día o la noche.


Referencia:

Schmitz, L. & Motani, R. Nocturnality in Dinosaurs Inferred from Scleral Ring and Orbit Morphology Science  doi:10.1126/science.1200043 (Published online 14 April, 2011)

Vía | ScienceNOW & Nature News.

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