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Una reseña del Open Access

Ya me conocen, soy un partidario del Open Access (el acceso abierto a la información científica) porque pienso que el conocimiento humano debe estar disponible para cualquier persona en el mundo, que todos tengan las mismas oportunidades de acceder a ella sin la necesidad de pagar una costosa suscripción a una revista científica de impacto. 

Esta semana, se publicó en Science una buena reseña de los 10 años de este movimiento, el Open Access y les voy a comentar los puntos que consideré más importantes.

Primero, a manera de historia, ¿qué es y cómo surge el movimiento Open Access?

El Open Access es, básicamente, acceder a los artículos científicos sin la necesidad de pagar por ver o suscribirse a una revista. Para ello, la revista de Acceso Abierto carga un impuesto a los autores del artículo científico, les da todos los derechos sobre el mismo, y publica en Internet aquellos que pasaron la revisión por pares (también conocido como el peer review).

Bajo esta premisa, Harold Varmus (ex-director del National Institute of Health), Michael Einsen (UC, Berkeley) y Patrick Brown (Standford University) crearon la Librería Pública de Ciencias, más conocida como PLoS (por sus siglas en inglés), allá por el año 2010. 

Sin embargo, la parte que no se conoce de la historia es que ellos recolectaron cerca de 30.000 firmas de investigadores de todo el mundo para boicotear a aquellas revistas que no pusieran libremente sus artículos científicos seis meses después de haber sido publicados. Su amenaza no funcionó pero su revolución les permitió ganar un grant de $9.000.000 con el que empezaron su proyecto.

plos_founders

Ellos se preguntaban ¿por qué un ciudadano debería pagar por acceder a los resultados de una investigación que fue financiada con su plata sus impuestos? Por ejemplo, un centro de investigación de Perú gana un concurso de financiamiento convocado por Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC) y le dan $50.000 para que desarrolle su investigación. Cuando la terminan, logran publicarlo en una revista, digamos Science. Esa plata que le dio CONCYTEC, ¿de dónde viene?Pues de nuestros impuestos que fueron derivados al ente rector de la ciencia en el Perú a través del Ministerio de Economía y Financias. Como ese dinero es de todos los peruanos, entonces ¿por qué tenemos que pagar a Science para ver los resultados de una investigación hecha con nuestra plata?. No es justo, ¿no creen?

Mediante esta premisa, desde el año 2008 el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NHI) obliga a todos los autores y/o revistas pagadas a liberar aquellos artículos que fueron financiados con su dinero, a más tardar 12 meses después de su publicación.

¿De dónde sacan el dinero las revistas Open Access para poder subsistir?


Las revistas de Acceso Abierto cobran por publicar, a diferencia de las revistas por suscripción en las cuales no pagas o haces un pequeño depósito para los gastos administrativos (copias, correos postales, papelería, etc.) Estas revistas cobran entre $500 y $3000 publicar un artículo. Por ejemplo, PLoS cobra entre $2250 y $2900 publicar en sus seis revistas científicas, siendo en Plos Biology y Plos Medicine (las más rankeadas), donde se paga más. En éstas seis revistas se evalúa tanto la rigurosidad científica como la relevancia de la investigación. 

Sin embargo, PLoS sacó otra revista llamada PLoS ONE, la cual cobra un poco menos por publicar (aprox. $1350), y sólo evalúa la rigurosidad científica mas no la relevancia o impacto de la investigación. A esto se le conoce como el nuevo modelo del peer review.

BioMed Central (BMC), que en sus inicios allá por el año 2002 no cobraba por publicar, ahora tiene una tarifa que va de los $1300 a los $2400 en cualquiera de sus 206 revistas. Las grandes ganancias que generaba hizo que BMC fuera comprada por otro grande de la industria publicitaria, Springer, en el año 2008.

Otro caso sobresaliente es del New Journal of Physics y del Optics Express, este último con el mayor factor de impacto en su campo, están desarrollados por sociedades científicas que no cobran más que un impuesto significativo por publicar un artículo.
Para recordar: En términos generales, el factor de impacto es la forma como se mide la importancia de una revista. Un mayor factor de impacto significa que la revista es más importante, selectiva y que generalmente presenta los mejores artículos científicos o los más relevantes. El factor de impacto se basa en el número de veces que un artículo científico de una determinada revista es citado por otro durante un año, dividido entre el número total de artículos que tiene cada número de la revista. Por ejemplo: Science y Nature tienen factores de impacto superiores a 30. Esto quiere decir que cada uno de sus artículos son citados, en promedio, 30 veces por año; claro que habrán algunos que son más citados que otros.
¿Qué dicen Science, Nature y otras revistas de suscripción al respecto?

Dicen que PLoS y las otras revistas de Acceso Abierto lo único que buscan es publicar el mayor cantidad de artículos para obtener más ganancias. Esto se ve reflejado en que PLoS ONE acepta el 69% de los manuscritos que les son enviados para su revisión y publicación; mientras que Science y Nature rechazan casi el 95% de los artículos que les son enviados. Además dicen que PloS Biology y PloS Medicine —las revistas más rankeadas del Open Access y que rechazan una gran proporción de artículos— no podrían subsistir sin un subsidio, esto porque cada año PLoS recibe grandes sumas de dinero a través de donaciones.

Según Science, cuanto mayor es el factor de impacto y la selectividad de una revista, los costos de publicación son mayores. Cada artículo de Science cuesta $10.000 ser publicados y la forma de cubrir estos costos es mediante las suscripciones y la publicidad. Sin embargo, PLoS responde que a diferencia de Science, ellos no buscan el lucro ya que el cobro que le hacen a los autores por publicar cubren sin problemas los costos de publicación. Cllaro que PLoS no tiene versiones impresas de sus revistas y esto es una ventaja.

Como a la gente le gusta los números… estas son las estadísticas:
  • open_access Entre el 7% y 11% de las revistas científicas y el 20% de los artículos científicos son ahora de acceso abierto y aumenta a una tasa del 1% anual.
  • Los físicos ponen sus investigaciones online desde hace 20 años (por ejemplo, en ArXiv), en cambio, en biomedicina fue muy raro hasta el año 2000.
  • De las más de 5000 revistas Open Access registradas en el DOAJ, cerca de las dos terceras partes son peer-review.
  • Existen alrededor de 27.252 revistas académicas arbitradas, de las cuales 2888 son Open Access (10.6%).
  • De las 9190 tienen un buen factor de impacto, 622 (6.8%) son Open Access.
  • PubMed recibe cerca de 420.000 visitas diarias, sólo el 25% son de universidades. Esto quiere decir que el 75% son personas que trabajan en instituciones de investigación fuera de las universidades (hospitales, clínicas, fábricas, etc.) y público en general.
  • Los artículos de acceso abierto son citados mucho más que aquellos que se deben pagar por ver.
Las amenazas…

Por otro lado, ¿se imaginan un mundo sin Nature, Science, Cell, The Lancet? Puedo estar en contra de sus políticas de pagar por ver, pero nadie puede negar que los mejores artículos son publicados en estas y otras revistas especializadas de pago. Esto ya corre por cuenta de los científicos e investigadores quienes prefieren publicar sus mejores trabajos en estas revistas de impacto, y ¿quién no?.

Sin embargo, la crecida de las revistas de Acceso Abiert,o no solo en número de artículos sino también en calidad de los mismos, sumado a las políticas del NIH, HMMI y otras fundaciones que exigen a las revistas científicas pagadas poner online los artículos de investigaciones financiadas con su dinero —que son la gran mayoría— como máximo en seis meses después de su publicación, hace que las bibliotecas dejen de pagar suscripciones y sólo esperan a que los artículos sean liberados.

El 44% de las bibliotecas encuestadas dijo que si los artículos científicos se vuelven de acceso público a los 12 meses, ya no renovarían sus suscripciones con las revistas. Un estudiante paga sólo $75 al año por una suscripción a Science, pero una biblioteca paga miles de dólares por ello. Si las bibliotecas no renuevan sus suscripciones, las revistas se van a la quiebra.

Como pueden ver es un tema muy complejo. ¿Cuál sería la mejor solución para tener un equilibrio sin perjudicar nuestro derecho al acceso a la información?

Referencia:

Science. Free Journals Grow Amid Ongoing Debate. DOI: 10.1126/science.329.5994.896

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